

Alfamed es una droguería que necesitaba una identidad clara y confiable, capaz de comunicar su rubro de un vistazo sin perder cercanía con el paciente.
Se apuntó a un símbolo simple y funcional, que resistiera bien la reducción a escala pequeña, algo clave en el packaging y la cartelería propia de una farmacia.


El símbolo combina dos píldoras entrecruzadas, cuya intersección central forma naturalmente una cruz, el símbolo universal de salud y asistencia farmacéutica. Al construirse a partir de los propios comprimidos y no de una cruz aislada, el ícono queda directamente asociado al producto que la droguería distribuye día a día. El trazo continuo y las formas redondeadas suman calidez, alejando a la marca de la frialdad habitual del rubro medicinal.
El resultado es un ícono simple y de lectura inmediata, capaz de funcionar tanto en un cartel de fachada como en el packaging de cualquier producto, comunicando en cada aplicación la confianza y el cuidado que la droguería ofrece a sus clientes.







